Las Distracciones Compiten con Tu Propósito

Por Carlos Gallego

Todo aquello que compite con tu Propósito es una distracción del enemigo.  Todos tenemos un propósito en la tierra.

La vida no se trata solo de trabajar 8 horas al día, y además transportarte 1 o 2 horas para llegar allí.

Si no que la vida, se trata realmente es de un propósito, de una voluntad cumplida aquí en la tierra.

Entonces, todo lo que compita con tu Propósito o con la voluntad de Dios para tu vida, es una distracción.

Y el enemigo es experto en distraerte. El sabe lo que te duele, y allí manda su maldad.

Y sabe lo que te enoja, y envía sus dardos justo allí.  Ahora, cuando te enfocas en Propósito, la provisión de Dios aparece. Porque la unción que Dios te dio para llevar acabo ese propósito trae los recursos para llevarlas acabo.

Y es allí donde no tendrás que trabajar nunca más para el mundo, si no que ahora usarás tus dones para el REINO.

Piénsalo y decide! “Todo aquello que compite con tu propósito es una distracción del enemigo”

Si tienes talento, ganas de lograr algo, y trabajas en ello debes tener claro que una de las cosas más importantes es que seas disciplinado.

Así en esos días que te despiertes sin ganas de hacer nada te dirás a ti mismo, es mi compromiso hacerlo, hace parte de mis tareas desarrollar este paso para lograr lo que quiero.

Te pregunto… Qué crees que pasaría con tu vida y propósito si dedicaras la mitad del día a practicar o entrenar tu habilidad natural de propósito y durante el 50% restante la ejecutaras?

Hace unos meses vi un vídeo donde mencionaron que los mejores del mundo (Artistas, Atletas, y hasta Ejecutivos) dedicaban un 90% entrenándose en sus habilidades y solo un 10% en ejecutar.

Al inicio me pareció una exageración, pero con el tiempo lo he ido entendiendo…

La verdad es que si deseamos algo debemos ser constantes, disciplinados y sobre todo organizar actividades que al realizarlas diariamente nos permitan llegar al objetivo deseado y ser mejores cada día en eso que sabemos hacer, o que Dios nos dio como talento natural para que cumplamos el propósito que él tiene con nuestras vidas.

Por ejemplo: ¿Que hace un jugador de fútbol profesional de lunes a viernes, 3 horas en la mañana y 3 horas en la tarde? Entrena. Y luego el domingo ejecuta-juega. Y así se desata su potencial, y el don que tiene se deja relucir, lo que esa persona es capaz de hacer se ve reflejado en que pulió un don que Dios le dió y obtiene multiples beneficios por ello.

"Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados". (Hebreos 12:11)

La Disciplina no es algo fácil de lograr sin embargo si trazas un plan de acción y ves lo favorable que puede ser para ti cambiar hábitos y rutinas, créeme que pasara a ser parte de tu vida.

Una vida organizada con actividades, que tienen como objetivo llegar donde Dios espera que llegues ya no serán hábitos, ni rutinas, ni disciplina, sino que será tu estilo de vida, un estilo creado por ti, siguiendo pasos que solo te favorecerán, y logrando cambios en todos tus aspectos diarios: Laboral, Espiritual, Emocional, Física, Mental. En todas las áreas de tu vida notaras un giro a tu favor cuando te disciplinas y organizas.

Hermano, nos la hemos pasado ocupados ejecutando (intentando una y otra vez) y hemos dejado de lado el entrenamiento/práctica de la habilidad que Dios nos dio.

Te invito a revisar en que aspecto necesitas disciplina o entrenamiento, para ser cada día mejor en eso que tanto te gusta hacer, o que crees y sientes que es lo que Dios tiene como propósito para ti.

Una vez identifiques en donde necesitas entrenamiento, revisa que actividades o tareas te llevan a practicarlo y no solo a mantener tu habilidad, si no a mejorarla cada día.

Luego haz una lista de todo lo favorable que puedes obtener si logras desarrollar diariamente esta actividad que pensaste anteriormente. Lee esta lista de cosas favorables todas las noches antes de acostarte para que al levantarte tu mente no tenga opción de ninguna excusa para no hacerlo.

Sigue llevando a cabo esta actividad por lo menos durante 21 días seguidos hasta lograr que se convierta en hábito para ti, que se instale en tu vida.

Evita escuchar a tu mente o a las personas que te rodean si llegan a brindarte excusas del porque no debes hacerlo, o que insistan en mostrarte el lado negativo de lo que estás haciendo, tu solo guíate por tu objetivo final que ya lo conoces y por la satisfacción de ver que cada día mejoras en aspectos de tu habilidad natural que ya habías dejado de lado practicar.

Finalmente es bueno que anotes, que veas de forma palpable eso que estás haciendo y lo bueno que te está generando para que tengas con que animarte a no dejar de hacerlo.

Piénsalo, considerarlo por unos momentos y revisa tu día y respóndete cómo podrías incorporar esto en tu día a día.

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