HÁBITOS DEL LÍDER Que Tiene Mentalidad Firme

Dos los pensadores importantes que incidieron en nuestras vidas, de Tomas Edison a Bill Gates, tuvieron un grado elevado de firmeza mental o lo que se podría llamar "cabeza dura". No se trata sólo de ser terco, aunque eso es parte del asunto. Estas personas fueron grandes líderes y empresarios porque avanzaron hacia sus metas pese a las burlas de los pesimistas que no podían apreciar lo que buscaban lograr. Pero la firmeza mental no es necesariamente algo con lo que se nace. Es un conjunto de características que se pueden adquirir.


1. Manejan sus emociones. Esta gente aprendió cuándo y con quién es seguro compartir sus sentimientos. Si bien pueden ser vulnerables, sólo tienden a abrirse con personas en las que confían y con cuyo apoyo pueden contar. Pueden controlar sus impulsos en situaciones en las que podría verse como señal de debilidad y usarse en su contra. No es fácil de hacer, pero comienza por una sensibilidad fina hacia los demás que le permite saber en quién puede confiar y en quién no.

2. Confían en sí mismos. Intentar cualquier cosa por fuera del alcance de lo que hace la mayoría de la gente requiere un grado de confianza en sí mismo más elevado que el normal. Pero los líderes de convicciones firmes no nacen con esa inusual confianza en sí mismos. Continuamente expanden sus propios límites y superan sus temores. Esto agranda su capacidad de correr riesgos y manejar los fracasos que siempre se dan antes de un gran logro. Cuando finalmente llegan al objetivo, su dinámica, capacidad de resistencia y fortaleza crecen de modo de poder enfrentar el siguiente desafío.

3. Eligen sabiamente con quién asociarse. Se juntan con otros que piensan en positivo y abren caminos, con quienes comparten aspiraciones similares. Cuando están rodeados de negatividad logran anularla. Esto exige práctica.

4. Enfrentan sus temores y actúan. Cuando se enfrentan a la necesidad de correr un riesgo calculado, vencen sus temores y se lanzan a la acción. Saben que todo logro que valga la pena involucra el riesgo de fracasar. Para ellos, el fracaso es no lograr algo importante por haberse dejado dominar por sus temores y el peor escenario es lamentar las cosas importantes que no intentaron.

5. Dicen no cuando tienen que hacerlo. Mucha gente dice que sí aun cuando no quieran hacer algo sólo para agradar a los demás y luego lo lamentan y se quejan. La gente de mente firme aprendió a no hacer eso. Puede decir que no sin sentir culpa ni dar respuestas contradictorias o excusas. Esto muestra a los que los rodean que son gente a la que no se le puede imponer cosas y a la que no se le debe hacer demandas que no sean razonables.

6. Tienen autodisciplina. Y tienden a cuidar de su salud y bienestar. Rara vez buscan el camino fácil y mantienen su rutina de ejercicio, alimentación y descanso. Pero no tiene que ver con vanidad o con sólo pensar en sí mismos. Esos factores físicos son requisitos para cualquier emprendimiento grande o exigente.

7. Son independientes y no se comparan con los demás. Los líderes que desarrollaron firmeza mental no prestan demasiada atención a lo que piensan los demás de ellos. Lo que los mueve son sus metas bien definidas, no si se ven bien en comparación con sus pares. Si bien respetan las opiniones de los demás, asumen plena responsabilidad por sus decisiones y resultados, y no descargan la culpa en otros cuando las cosas salen mal. Miden su propio valor respecto de si hoy son mejores que en el pasado. Es decir, compiten consigo mismo.