LOS RETOS ante la Nueva Competencia


No debemos temer a la competencia, sino a nuestra propia incompetencia.
Es preferible contradecirse que petrificarse. Los productos y sistemas trampa, ayer fueron útiles y hoy son un lastre.
Son tiempos de cambio, no todo cambio significa progreso, pero sí todo progreso significa cambio positivo.
Ante la adversidad muestre su grandeza. El líder que aspire a la Excelencia se tiene que forjar como el acero, a altas temperaturas.

Defina su nueva filosofía de Excelencia corporativa e involucre a toda su gente para convertirla en realidad.
Esté cerca de sus clientes, ellos son una fuente inagotable para la innovación efectiva y son la clave de la productividad.
Busque información, no cese de investigar; es el origen del cambio y manténgase muy cerca de su competencia, son un camino ya probado.
Avanzar permanentemente es la clave para no caer, mantenga un crecimiento sostenido.
Busque alternativas, nuevos caminos, métase en nuevos problemas, atrévase a demostrarse a sí mismo de lo que es capaz.
Solamente intentándolo lo sabrá, la acción es el mejor aprendizaje, la práctica hace al maestro.
Piense en grande, sea ambicioso y empiece en pequeño, es la clave del éxito.
No se derrumbe al primer intento, nada se puede lograr con voluntades pequeñas.
La creatividad no se puede ordenar, se tiene que inspirar, confíe en su gente, en su talento ilimitado, atrévase a descubrir su capacidad creadora.
Hoy más que nunca capacite, su gente son las manos que todos los días hacen la calidad, son el contacto primero y final con los clientes.
Diariamente motive a su gente, el entusiasmo es la fuerza que se necesita para hacer las cosas ¡ahora!.
Aplique la tecnología de lo obvio, la mejor escuela del éxito es aprender del éxito.
Las naciones las forjan sus gentes, si deseamos un México de calidad produzcamos primero calidad humana.
Nuestro país necesita líderes de calidad, capaces de generar la suficiente riqueza material y espiritual para erradicar la miseria.
El desafío está en sus manos, atrévase a ser un triunfador.
Piense y busque la fuerza interior, póngase en las manos de Dios, y usted haga lo imposible por lograr la Excelencia e inevitablemente obtendrá el éxito.