UNA LUZ Para El Corazón


Narra una antigua leyenda que José, el ciego, caminaba a medianoche con una lámpara de aceite encendida, por lo que un parroquiano asombrado le exclamo 
- Pero José para qué necesitas una lámpara eres totalmente ciego, tu única guía real es tu bastón. 
A lo que José sencillamente contestó
- La lámpara es para iluminar a aquellos que caminan en la oscuridad y te quiero aclarar que mi guía no es el bastón sino mi corazón. 

Existen seres humanos extraordinarios que superando sus limitaciones físicas son aún más generosos que aquellos que lo poseen todo, su columna vertebral son sus valores, la compasión por los demás brilla como un lucero que ilumina sus vidas. 
Los líderes de Excelencia han rebasado su propio bienestar y el de sus familias, se entregan a defender causas que en estricta justicia no les corresponden, pues ellos no fueron los que provocaron los efectos devastadores como son la esclavitud, la enfermedad, la propia injusticia. 
El líder se convierte en líder cuando se adueña de un problema, toma las banderas de la inconformidad y hace una propuesta para cambiar la realidad. 
En muchas ocasiones beneficia a seres que ni siquiera conoce, como el caso del científico que vence a la enfermedad, o aquel que recauda fondos para unas aldeas miserables a miles de kilómetros de su hogar y que tal vez nunca llegará a conocer. 
Así en cualquier organización aquella persona que se apodera de un problema aún cuando no este en su área de responsabilidad se convierte en líder, lo cuál confirma que la satisfacción de necesidades y la resolución de problemas son las funciones primarias de un auténtico líder. 
La actitud de la mayoría de las personas es que se sientan a esperar a que otros resuelvan los problemas, son pocos los que tienen el valor de enfrentarlos y desafiarlos, la gente se queja que no hay líderes, lo cuál es una posición muy cómoda que justifica al mediocre a no intentar absolutamente nada, eso si, su inconformidad, negativismo y quejumbres no tienen final y decepcionados se van de esta vida culpando a los demás, cuando en realidad lo que sucedió es que ellos nunca despertaron a la realidad, todos tenemos implícita la capacidad de ser líderes lo que falta es la determinación de emprender acciones para combatir las realidades que no aceptamos. 
La decisión es real cuando se convierte en acción, solamente intentándolo conoceremos nuestras propias potencialidades, tenemos que despertar y luchar por aquellas situaciones que deseamos cambiar pues de no hacerlo corremos el riesgo de haber vivido sin haber existido.