Sea El LÍDER de su Propia Vida

Si su compromiso no puede ser medido, tampoco podrá ser administrado. Si puede hacerse, puede ser medido, y, por lo tanto, también puede ser mejorado. La mayoría de nosotros sufre de una brecha de realidad entre lo que decimos a otros que hacemos y lo que en verdad hacemos. Por esto: comprométase a un diario y detallado autocontrol.

En realidad, nos engañamos a nosotros mismos, y esto afecta negativamente nuestra productividad, le pone techo a nuestro potencial y límites innecesarios a nuestro futuro. Por este motivo, lo primero que debe hacer, luego de comprometerse a lograr un objetivo, es comprometerse también a un autocontrol para alcanzar su meta.

Joe Frazier, el excampeón mundial de boxeo de todos los pesos, lo dijo de esta manera: Se puede elaborar un plan de pelea, pero cuando comienza la acción puede que no resulte como se había planeado, y uno se queda únicamente con sus reflejos...es decir, sólo con su preparación. Es allí donde se pone en evidencia su disciplina. Si en la oscuridad de la madrugada no hizo lo correcto, ahora quedará al descubierto bajo el resplandor de las luces.

Entonces, no sólo se trata de identificar sus metas. Sabiendo claramente cuáles son y estando fuertemente comprometido con el logro de ellas, escríbalas y llévelas con usted para que le sirvan en el control de sus actividades diarias. Al finalizar su día, establezca las seis actividades más importantes para lograr estas metas que deberá realizar al día siguiente y según su orden de importancia.

Se requiere de una enorme cantidad de disciplina para hacer esto, pero le garantizo que si lo hace todos los días, mejorará su productividad en todos los ámbitos de su vida y experimentará una libertad que sólo la responsabilidad disciplinada le puede aportar. También debería proponerse invertir unos treinta minutos a la semana para mantener sus metas al día y planificar la semana siguiente.

Robert Collier decía: El éxito es la suma de pequeños esfuerzos...que se repiten día tras día . Así que divida su meta en pequeñas partes. Mi primer libro, Nos veremos en la cumbre, tiene 384 páginas. En mi caso, así lo hice y luego de concluir el trabajo de investigación, escribí el libro en diez meses. Eso significa escribir un promedio de 1.26 páginas por día.

Se crían hijos positivos en un mundo negativo al darles diarias inyecciones de tiempo, amor y atención. Se edifica un bello matrimonio mediante la diaria aplicación de gentileza, consideración, respeto, fidelidad, cuidado y atención a su cónyuge. Se construye una carrera de éxito, sea cual fuere el campo al que se dedica, por medio de las docenas de pequeñas cosas que realiza en el trabajo y fuera de él. Se logran esas importantes metas al dividirlas en pequeños segmentos.

Los sentimientos no son simples emociones que nos suceden, sino que son reacciones que elegimos tener.

Si somos dueños de nuestras emociones, si las controlamos, no tendremos que escoger reacciones de auto derrota. Auto controlarse es dar un paso hacia delante. ¿Por qué no empezar ya? Por Zig Ziglar

La MOTIVACIÓN viene luego de la Acción ->

En numerosas ocasiones nos hemos sentido sin deseos de hacer lo que debíamos, pero como nos habíamos comprometido a realizar la tarea, nos arrastramos fuera de la cama y nos presentamos al trabajo. Lo que resulta interesante es que pronto somos cautivados por lo que estamos haciendo, y olvidamos todo lo relativo a no sentirnos bien y nuestro rendimiento es excelente.

Luego de dar esos pasos, tuvimos deseos de realizar la tarea. Lo que vale la pena destacar es que la motivación viene después de la acción y no a la inversa.

Recuerde:
Cuando haga lo que debe hacer en el momento que deba hacerlo,
llegará el momento en que pueda hacer aquello que desea hacer
en el momento que desee hacerlo.

El diccionario dice que un objetivo es un propósito. Es un plan. Es algo que usted espera hacer. Quien quiera que sea usted, en donde quiera que esté y lo que haga, debe tener objetivos y la única manera de alcanzarlos es trabajando disciplinadamente. Las madres deben tener objetivos; los vendedores, médicos y atletas también deben tenerlos. Con objetivos definidos, usted libera su propia energía y comienzan a suceder cosas.

¿Puede imaginar a sir Edmund Hillary, el primer hombre que conquistó el monte Everest, explicando cómo pudo lograr tal hazaña? Imagíneselo diciendo algo así como: “Bueno, la verdad es que yo salí a dar una caminata un día cuando repentinamente me di cuenta que sin proponérmelo había llegado a la cumbre de la montaña más alta del mundo.” Suena absurdo, ¿no es cierto?

¿O puede imaginarse al presidente de la junta directiva de General Motors explicando que había conseguido ese puesto debido a que todos los días llegaba a trabajar y que lo promovieron sucesivamente hasta que un día llegó a ser presidente de la junta? Es ridículo – desde luego – pero no más ridículo que el razonamiento suyo diciendo que usted puede lograr cualquier cosa significativa sin tener objetivos específicos y trabajar disciplinadamente en ellos hasta alcanzarlos.

Mire hacia dónde quiere dirigirse, pero no cambie la decisión de seguir adelante. Usted es el único que puede fijar sus metas en la vida y la disciplina es una opción que le va a ayudar a no perder el Norte que se ha propuesto encontrar. Le recomendamos que refuerce su acción para llevar a cabo sus metas. Por Zig Ziglar

¿Qué Tipo de PERSONA eres?

El fracaso tiene mil excusas, el éxito no requiere explicación. Cada vez que no logramos algo siempre tenemos una magnífica disculpa; el mediocre busca instintivamente una justificación para su fracaso y, por supuesto, siempre juega el papel de víctima.

Vivimos en la eterna espera de que las cosas mejoren y salgamos favorecidos. Además, el mediocre juega el papel de víctima circunstancial, siempre le echa la culpa a los demás de su fracaso.

El triunfador es siempre una parte de la respuesta; el perdedor es siempre una parte del problema.

El triunfador dice: "Podemos hacerlo"; el perdedor dice: "Ése no es mi problema"..

El triunfador siempre tiene un programa; el perdedor siempre tiene una excusa..

El triunfador ve siempre una respuesta para cualquier problema; el perdedor ve siempre un problema en toda respuesta.

El triunfador ve una oportunidad cerca de cada obstáculo; el perdedor ve de dos a tres obstáculos cerca de cada oportunidad.

El triunfador dice: "Quizá es difícil, pero es posible"; el perdedor dice: "Puede ser posible, pero es demasiado difícil".

Si analizamos el salario de los altos ejecutivos debemos preguntarnos por qué ganan lo que ganan. Así, por ejemplo, el señor Lee Iacocca, director de la Chrysler , ganó en 1988 40 millones de dólares que, convertidos a pesos mexicanos, dan algo así como 52 millones de pesos la hora laboral. Aquí cabria la pregunta: ¿Lo contrataron porque había o no problemas en esa empresa? ¿Cómo se justifica su salario tan elevado? Por supuesto, en aquel entonces a la Chrysler si algo le sobraba eran precisamente problemas, pérdidas acumuladas por varios cientos de millones de dólares, una deuda de 2000 millones, la calidad por el suelo y las ventas que dejaban mucho que desear. El objetivo de este hombre era precisamente encontrar las soluciones, razón que justificaba su presencia en esa organización.

Usted se ha preguntado por qué lo contrataron en el actual trabajo que desempeña, ¿para ocasionar problemas o para resolverlos? Nadie contrata a alguien para que le cree problemas, sino para que encuentre soluciones. ¿Desea usted ascender en su organización? El secreto es: resuelva los problemas que tiene actualmente y pida prestados algunos más a su jefe o a su cliente más importante; le aseguro que con esta conducta usted se convertirá en candidato al ascenso.

Si usted tiene algún problema, a continuación le voy a dar la mejor receta para resolverlo; además, le garantizo que después de aplicarla no habrá ya jamás problemas que le preocupen: "Muérase", y así lo tendrán sin cuidado la economía, la cotización del dólar, la contaminación, el trabajo, etcétera.

Es más, sin ser tan dramático, si mañana desea pasar un día sin problemas, no se levante de la cama, ni siquiera vaya al baño, hágase ahí mismo, no vaya a ser la de malas que cuando se levante se resbale y se accidente.

Los problemas vienen a representar los retos de la Excelencia, son la materia prima indispensable que justifica nuestra presencia en cualquier organización. A través de soluciones los seres humanos nos hacemos indispensables en una empresa, en una familia y en una nación; para llegar a ser un dirigente político, llámese senador, diputado, director de paraestatal o presidente de la República, hay que demostrar capacidad para encontrar las soluciones que aquejan a sus gobernados.

Así, en cualquier campo de la actividad humana, el líder muestra su verdadera calidad, en la medida en que propicie soluciones efectivas a sus seguidores.

Además, debemos tener la consistencia del agua para tener éxito en la vida. Imagine que ponemos agua en un vaso, ¿qué forma toma el agua?, ¿y si la ponemos en un cenicero?, ¿o en una cubeta? Fácilmente nos percatamos de que el agua toma la forma del recipiente, y su esencia sigue siendo la misma.

También el líder de Excelencia es aquel que se adapta a todas las circunstancias y sigue siendo bueno; no importan las adversidades, el buen líder siempre logra lo que desea. Ser bueno a pesar de su jefe, empresa, momento económico nacional, su falta de recursos, etcétera, es el sello de los triunfadores, los que no esperan que las cosas mejoren para salir adelante, sino que con lo poco que tienen logran realizar sus sueños. Ése es el sello de los excelentes.

Los Viejos y Los Jóvenes - CLIC par VER

La juventud es un estado mental, y así existen ancianos jóvenes y jóvenes que ya son viejos. Para los primeros es preferible vivir intensamente la juventud que una larga y aburrida vida hacia la vejez.

Quien es joven disfruta el riesgo; su naturaleza es audaz y se atreve a todo con un solo objetivo: "triunfar". Quien ya es viejo todo lo calcula y vive en "la parálisis del análisis": el equilibrio lo ha confundido con cobardía y su máxima aspiración es vivir sin problemas.

El joven sueña con los ojos abiertos; el futuro es su universo y todos los días saluda al amanecer con una sonrisa de confianza.

El viejo, si no le duele algo, cree que ya murió; día a día arrastra su existencia esperando con ansias que vuelva a anochecer.

El joven todo lo anhela; sus deseos marcan sus aspiraciones; su naturaleza rebosa entusiasmo y sus ambiciones no tienen fronteras.

El viejo no espera nada del futuro, y su única aspiración es finalmente morir en paz, siendo su ambición máxima vivir sus últimos días con tranquilidad.

El joven tiene prisa por vivir, por lo que no deja pasar ninguna oportunidad. En su capacidad de asombro está su grandeza, y se absorbe apasionadamente en el presente.

El viejo va al pasito, pues está convencido de que más vale paso que dure que entregarse al frenesí de vivir; el pasado es su mejor presente y su pasatiempo favorito es dramatizar el futuro.

El viejo duerme su sueño.

El joven sueña despierto.

El viejo vive en los problemas.

El joven enfrenta desafíos.

El viejo critica.

El joven construye.

El viejo es un avaro instalado en la seguridad.

El joven lo arriesga todo.

El viejo se conforma con lo posible.

El joven tiene fe en alcanzar sus estrellas.

El viejo aspira a morir con tranquilidad.

El joven está dispuesto a morir por un ideal.

Jóvenes son quienes están dispuestos a ser protagonistas de la historia y no simples espectadores; son quienes están convencidos de que su trascendencia quedará por siempre en la genética de la humanidad.

Jóvenes de espíritu son aquellos capaces de decir sí al amor y aceptar el extraordinario compromiso de ser colaboradores en la creación de Dios.

www.Hacialacima.com

Miguel Angel Cornejo, Conferencista Internacional, especialista en liderazgo, alta dirección y productividad. Autor de numeras publicaciones.

Más próspero pero no más ESCLAVO

¿Has notado como muchos de nosotros decimos con asombro “que rápido se fue este año”?

El tiempo paso volando, porque vivimos ocupados y preocupados. Nuestras mentes no descansan. Nos cuesta mucho trabajo hacer una pausa y disfrutar el momento presente.

Hace unos meses, en la víspera de un viaje a Sudamérica, mi hija de dieciséis años me invitó a tomar un café a solas. Yo, en realidad no podía darme ese lujo porque estaba trabajando en una enorme lista de asuntos pendientes, casi todos de urgencia, pero como tampoco fui capaz de rechazar la invitación de mi pequeña, pensé para mis adentros qe tomaría el café con ella rápido y continuaría con mi lista.

Pero ocurrió al extraño.

Cunado estaba frente a ella, la observé, la sentí, la escuché (No paraba de hablar). Me contaba sobre sus problemas en la escuela; sobre sus sueños, sus retos, sus convicciones, sus tristezas, sus alegrías, amores, desamores. ¡Abría su corazón conmigo! ¡Confiaba en mí! Más que esperar un consejo, deseaba sentir mi compañía… Y yo la escuché callado. Sin decir nada durante varios minutos. Que delicioso fue. Entonces, de pronto, sin que pudiera prevenirlo, sentí un nudo en la garganta y mis ojos se llenaron de lágrimas. Ella me preguntó que pasaba y yo simplemente le dije “continua”. Mi teléfono celular sonó (otra vez). Miré la pantalla. Había gente esperándome en la oficina. No quise contestar. Apague el teléfono. Recargue los codos en la mesa, sosteniendo mi cabeza como alguien que ha encontrado el mejor paisaje del mundo y contemplé a mi hija. Pensé ¡Para esto vivo! Para estar con ella. Para poder disfrutarla, escucharla, acompañarla. Me di cuenta por un instante cuán errados estamos al perseguir siempre asuntos de dinero y trabajo, dejando pasar los momentos más bellos de nuestra existencia, enceguecidos por las infinitas ocupaciones.

Cancele mi trabajo de ese día y decidí pasar la tarde con mi hija. Hubo gente molesta con mi decisión. Recibí algunos reproches. Al día siguiente me fui de viaje a Sudamérica dejando varios asuntos pendientes, Después, todos salieron adelante, y el mundo no se acabo. Pero jamás he olvidado esa tarde.

Aunque la computadora nos ha hecho más productivos, también nos ha esclavizado. Llevamos la oficina a la casa y en las tardes, noches y días festivos, trabajamos. Incluso viajamos llevando la computadora para terminar los asuntitos pendientes.

No lo hagas.

No hoy.

Disfruta a tu familia.

Después de leer este boletín, quiero hacerte una sugerencia.

Desacelera.

Apaga la computadora y ve a reunirte con las personas que amas.

Te necesitan más de lo que crees.

Se sienten más solas de o que imaginas.

Ya ves. Se termino otro año ¡Y se nos fue tan rápido!

Es momento de observar los paisajes, admirar los milagros, regresar a tu fe, volver a habar con Dios apasionadamente, decirle cuanto lo amas y le agradeces…

Es momento de volver a sentir un nudo en la garganta contemplando la belleza de tu familia y decir…

)Por Carlos Cuauhtémoc Sánchez Licenciado en Ingeniería y Catedrático de Dirección de Empresas y Ciencias Exactas, Escritor mexicano)

¿Cómo ALCANZAR los objetivos?

¿Cómo alcanzar los objetivos? El primer paso es definir hacia dónde vas, lo que deseas, tus sueños y todo aquello que anhelas.

Por absurdo que parezca, para muchas personas no hay más que la rutina, con pocas variantes, y terminan por apagar el fuego, la pasión y el entusiasmo con el que iniciaron sus vidas. Si les preguntan, por ejemplo, ¿Por qué usted va a trabajar hoy? Contestan: Porque necesito comer y pagar la renta.

En un mundo que ofrece miles de oportunidades, más del 95% de las personas se levantarán mañana para ir a trabajar, para tener con qué comer y poder así seguir viviendo, para luego levantarse al día siguiente, ir de nuevo a su trabajo y continuar con ese círculo vicioso.

El éxito personal comienza con un lápiz, un papel y tu decisión de escribir y elaborar un plan de acción, que no es más que el mapa que te conducirá por tu camino hacia la cumbre del éxito. Invierte algunas horas en ello; el tiempo que emplees en realizar este ejercicio será la mejor inversión que hayas hecho en tu vida.

La primera lección en tu camino hacia el éxito, es descubrir hacia dónde vas. Esta es, sin lugar a dudas, la pregunta más importante que deberás hacerte. La respuesta debe ser clara y certera porque si no sabes hacia dónde vas ¿cómo desarrollarás un plan que te permita llegar allí?

Pregúntate:

  • ¿Dónde desearías encontrarte dentro de cinco o diez años y qué desearías estar haciendo?
  • ¿Qué clase de trabajo estarás desempeñando?
  • ¿En dónde vivirás?
  • ¿Cómo será tu casa?
  • ¿Qué clase de automóvil tendrás?
  • ¿Qué deporte o actividad recreativa desearás estar practicando?
  • ¿Qué nueva habilidad anhelas adquirir?
  • ¿En qué clase de actividades comunitarias quisieras participar?
  • ¿A dónde añoras viajar?
  • ¿Qué actividades desearías disfrutar en compañía de tu familia?

Una vez que te hayas contestado estas preguntas:

  1. Elabora una lista de todo aquello que deseas lograr a corto y largo plazo. Incluye tus sueños materiales, profesionales y espirituales.
  2. Escribe cuáles te gustarían que fueran tus logros en veinte o treinta años.
  3. Piensa que sólo tienes diez años de vida. Escribe aquello que quisieras alcanzar en ese tiempo que es tuyo y cómo lo invertirías. O simplemente escribe: ´He aquí una lista de todo lo que quisiera lograr con mi vida si tuviera el dinero, el tiempo, el talento y el apoyo de mi familia de manera ilimitada´.

Tus sueños son la fuerza que motiva todas tus acciones; son la razón por la cual te levantas en la mañana y te vas a trabajar; son el combustible que mantiene ágil tu andar, te dan la energía y la disciplina para desarrollar los nuevos hábitos que necesitas adquirir para triunfar.

La Inteligencia EMOCIONAL en la Empresa

Por Abel Cortese - Consultor externo. Publicista. Escritor e investigador. Instructor en Talleres prácticos de 'Entrenamiento en Inteligencia Emocional'

‘La inteligencia emocional es dos veces más importante que las destrezas técnicas o el coeficiente intelectual para determinar el desempeño de la alta gerencia'.
Daniel Goleman (Harvard Business Review )

En 1990 dos psicólogos norteamericanos, el Dr. Peter Salovey y el Dr. John Mayer, acuñaron un término cuya fama futura era difícil de imaginar. Ese término es ‘inteligencia emocional'.

Hoy, a casi diez años de esa ‘presentación en sociedad', pocas personas de los ambientes culturales, académicos o empresariales ignoran el término o su significado. Y esto se debe, fundamentalmente, al trabajo de Daniel Goleman.

En los años ochenta, un modelo precursor de la inteligencia emocional (aún sin ese nombre tan explícito) había sido propuesto por Reuven Bar-On, psicólogo israelí. Y en años recientes, otros teóricos han desarrollado variaciones de la misma teoría, por ejemplo, el Dr. Hendrie Weisinger, con su interesante obra ‘La inteligencia emocional en el trabajo' .

Pero fue Daniel Goleman, investigador y periodista del New York Times, quien llevó el tema al centro de la atención en todo el mundo, a través de sus obras ‘La inteligencia emocional' (1995) y ‘La inteligencia emocional en la empresa' (1999).

El nuevo concepto, investigado a fondo en estas obras, irrumpe con inusitado vigor y hace tambalear las categorías establecidas a propósito de interpretar la conducta humana (y por ende de las ciencias) que durante siglos se han dedicado a desentrañarla: llámense psicología, educación, sociología, antropología, u otras.

¿Qué es inteligencia emocional?

En más de una ocasión nos habremos preguntado qué es lo que determina que algunas personas, independientemente de su cultura, estrato social o historia personal, reaccionen frente a problemas o desafíos de manera inteligente, creativa y conciliadora. Nunca antes se había considerado incorporar en el análisis un concepto tanto o más importante que el cociente intelectual, como lo es la inteligencia emocional.

¿Por qué algunas personas tienen más desarrollada que otras una habilidad especial que les permite relacionarse bien con los demás, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia?

¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, o superar obstáculos y ver las dificultades de la vida de manera diferente?

El nuevo concepto que da respuesta a éste y otros interrogantes es la inteligencia emocional, una destreza que nos permite conocer y manejar nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos de los demás, sentirnos satisfechos y ser eficaces en la vida, a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia productividad.

Otras habilidades que caracterizan a la inteligencia emocional son: suficiente motivación y persistencia en los proyectos, resistencia a las frustraciones, control de los impulsos, regulación del humor, desarrollo de la empatía y manejo del estrés.

Es notable lo que se ha avanzado, en sólo diez años, en cuanto a la investigación de la inteligencia emocional en distintos ámbitos del quehacer humano: educación, salud, familia y empresa. Pero antes de detenernos en la esfera de esta última, conviene que, para comprender mejor la importancia del tema, echemos un vistazo al extraordinario mundo –biológico y psicológico– de las emociones. Ver parte 2: "Inteligencia emocional"

El vasto y MISTERIOSO mundo de las EMOCIONES

El vasto y misterioso mundo de las emociones

La emoción es definida como un ‘estado de ánimo que se caracteriza por una conmoción orgánica, producto de sentimientos, ideas o recuerdos, y que puede traducirse en gestos, actitudes, risa, llanto, etc.”.

La palabra emoción proviene del latín motere (moverse). Es lo que hace que nos acerquemos o nos alejemos a una determinada persona o circunstancia. Por lo tanto, la emoción es una tendencia a actuar, y se activa con frecuencia por alguna de nuestras impresiones grabadas en el cerebro, o por medio de los pensamientos cognocitivos, lo que provoca un determinado estado fisiológico en el cuerpo humano.

Charles Darwin fue el primer científico en señalar que las emociones se han desarrollado, en su origen, para preparar a los animales para la acción, en especial en una situación de emergencia.

Cada emoción está vinculada a elementos fisiológicos precisos: tanto la respiración como el tono muscular, el pulso cardíaco, la presión arterial, la postura, los movimientos y las expresiones faciales.

Las pautas fisiológicas o musculares habituales comienzan a determinar por sí mismas los estados anímicos.

Los elementos de una emoción son, pues, tres:

1) Una situación, que genera sentimientos, ideas o recuerdos.

2) El estado de ánimo consiguiente.

3) La conmoción orgánica expresada en gestos, actitudes, risa, llanto...

Cuando usted dice: ‘Fulano me sacó de quicio', supone que la emoción es el resultado directo de un hecho externo: lo que alguien hizo. Usted toma conciencia de la emoción, pero no de la interpretación automática de lo sucedido. No es posible reaccionar directamente a un hecho determinado, salvo en circunstancias de peligro; con esta excepción, antes de reaccionar ante un hecho tenemos que interpretarlo. Los sentimientos no surgen hasta tanto la mente no haya captado lo que sucedió, y decidido su significado. Esa tarea es realizada por la mente empírica, y la lleva a cabo tan automáticamente que no nos percatamos de que la mente está funcionando. Todo lo que sabemos es que reaccionamos emotivamente a algo que sucedió.

Los terapeutas cognoscitivos, como Aaron Beck, Albert Ellis y Donald Meichenbaum, insisten, por eso, que en muchas circunstancias son los pensamientos los que determinan los sentimientos.

Pero también es cierto que las respuestas emocionales, en su mayoría, se generan inconscientemente. Freud tenía razón cuando describió la conciencia como la punta del iceberg mental.

Los sucesos sin carga emocional, como los pensamientos, no desplazan tan fácilmente a las emociones (por lo general, no basta con desear que la ansiedad y la depresión desaparezcan para que así suceda).

La fuerza de las emociones

Cuando las personas buscamos situaciones como ir al cine, a los parques de atracciones, comer bien, beber o consumir drogas, lo que estamos haciendo es buscar recursos que pongan en marcha estados emocionales determinados.

Tenemos poco control sobre nuestras reacciones emocionales. Cualquiera que haya tratado de fingir una emoción, o que haya percibido esto en otros, sabe que es una tarea inútil. La mente tiene poco control sobre las emociones, y las emociones pueden avasallar la conciencia.

Finalmente, cuando las emociones aparecen, se convierten en importantes motivadores de conductas futuras, y no sólo influyen en las reacciones inmediatas, sino también en las proyecciones futuras. Pero asimismo pueden ocasionar problemas. Cuando el miedo se torna ansiedad, cuando el deseo conduce a la ambición, cuando la molestia se convierte en enojo, el enojo en odio, la amistad en envidia, el amor en obsesión, el placer en vicio, nuestras emociones revierten en contra nuestra. La salud mental es producto de la higiene emocional, y los problemas mentales reflejan en gran medida trastornos emocionales. Obviamente, entonces, las emociones pueden tener consecuencias útiles o patológicas.

El valor de las emociones

Nuestras emociones pueden proporcionarnos información valiosa sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre determinadas situaciones.

El haber descargado nuestro mal humor sobre un compañero de trabajo puede indicarnos que nos sentimos abrumados por un exceso de trabajo. Sentir ansiedad ante una próxima exposición puede ser una señal de que necesitamos preparar mejor nuestros datos y cifras. La frustración ante un cliente podría indicar que nos convendría encontrar otras formas de transmitir el mensaje.

Si escuchamos la información que nos proporcionan las emociones, podremos modificar nuestras conductas y pensamientos con el fin de transformar las situaciones. En el caso del arranque de cólera, por ejemplo, podríamos ver la importancia de tomar medidas para reducir nuestra carga de trabajo o para regular el proceso del mismo.

Como se aprecia, las emociones desempeñan un papel importante en el ámbito laboral. De la ira al entusiasmo, de la frustración a la satisfacción, cada día nos enfrentamos a emociones –propias y ajenas– en el trabajo. La clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, que es precisamente lo que queremos decir con inteligencia emocional: hacer, deliberadamente, que nuestras emociones trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos para obtener mejores resultados.

Las emociones definen quiénes somos, tanto desde el punto de vista de nuestra propia mente como desde el punto de vista de otros. ¿Puede haber algo más importante que entender lo que nos pone felices o enojados, nos entristece, nos da miedo o nos deleita?

¿Por qué muchas veces nos resulta imposible entender nuestras emociones?

¿Tenemos control sobre ellas, o son ellas las que nos controlan a nosotros?

¿Podemos tener reacciones emocionales inconscientes y recuerdos emocionales inconscientes? ¿Se pueden borrar los recuerdos emocionales, o son permanentes?

Todas estas son preguntas que ha intentado contestar esta enorme corriente surgida hace unos pocos años, y que hoy conocemos como ‘inteligencia emocional'.

La naturaleza de la inteligencia emocional

El término inteligencia emocional es la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Describe aptitudes complementarias, pero distintas, de la inteligencia académica, las habilidades puramente cognitivas medidas por el cociente intelectual. Muchas personas de gran preparación intelectual, pero faltas de inteligencia emocional, terminan trabajando a las órdenes de personas que tienen un cociente intelectual menor, pero mayor inteligencia emocional.

Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Ejercer un autodominio emocional no significa negar o reprimir los verdaderos sentimientos. Los estados de ánimo ‘malos', por ejemplo, tienen su utilidad: el enojo, la tristeza y el miedo pueden ser una intensa fuente de motivación, sobre todo cuando surge del afán de corregir una situación de adversidad, una injusticia o inequidad. La tristeza compartida puede unir a la gente. Y la urgencia nacida de la ansiedad (mientras no sea sobrecogedora) puede acicatear el espíritu creativo.

El cociente intelectual determina lo que sabe un ejecutivo, pero la inteligencia emocional determina lo que hará. El cociente intelectual es lo que permite entrar en una organización, pero la inteligencia emocional es lo que permite crecer en esa organización y convertirse en líder.

Cada rol implica un patrón de inteligencia emocional diferente. Por ejemplo, una persona no puede ser un vendedor eficaz si carece de firmeza y de una tendencia a la sociabilidad. Pero otra persona que carezca de la tendencia a concentrarse en los detalles y a la constancia en la tarea no brillará como químico.

Liderazgo CON VISION para la Bendición

Los líderes ven cómo podría ser la vida. Siempre ven un poco más adelante, un poco más que aquellos que lo rodean. El mundo dice: "Tengo que ver para creer". El líder dice: "Tengo que creer para verlo". Donde hay visión, el pueblo no perecerá.

Estaba en la Universidad en 1968 cuando el senador de los Estados Unidos, Robert Kennedy, fue asesinado. Una famosa frase que él había citado de George Bernard Shaw hizo una impresión muy profunda sobre mí.

Saltó desde las páginas del diario hasta mi corazón. "Algunos hombres ven las cosas como son y dicen: ‘¿Por qué?' Yo sueño con cosas que nunca fueron y digo, ‘¿Por qué no?'" Esa declaración describe un liderazgo efectivo.

Mírelo cómo podría ser

Los líderes en todas las áreas de la vida tienen características distintivas. Una de ellas, comunes a todos, es la visión. Proverbios 29:18 dice: "Donde no hay visión, el pueblo perece". Entonces, es correcto concluir que donde hay visión el pueblo no perecerá.

Los líderes ven la vida cómo podría ser. Siempre ven un poco más adelante, un poco más que aquellos que lo rodean. El mundo dice: "Tengo que ver para creer". El líder dice:"Tengo que creer para verlo". Las multitudes sacuden sus cabezas en desesperación y murmuran: "Es la hora más oscura de la humanidad". El líder todavía en medio de la oscuridad dice: "La hora más oscura siempre es la anterior al amanecer".

El perdedor ve el trabajo que necesita ser hecho y se excusa cuando dice: "Mi pequeño aporte no hará diferencia, la tarea es demasiado grande". El ganador mira el mismo trabajo que hay que hacer y dice: "He aquí una gran oportunidad, haré mi parte para lograr el éxito".

Los seguidores ven el arduo trabajo que deben resistir para llegar a subir a la montaña del éxito. Los líderes ven el éxito de subir la montaña del arduo trabajo. Muchas personas ven el problema en cada situación. Por lo tanto, concentran su pensamiento sobre los problemas y la posibilidad del fracaso. Los líderes ven el potencial en cada situación. Por lo tanto, concentran su pensamiento sobre el potencial y la posibilidad del éxito.

Es posible que dos personas miren el mismo objeto y vean cosas diferentes. Mientras que nuestra vista física es muy importante, nuestra vista mental lo es igualmente. ¿Por qué será que agendamos revisaciones periódicas de nuestra visión física y no de nuestra visión mental? La última vez que visité a mi oculista me revisó y dijo que tenía un poco de hipermetropía (visión a distancia); yo le respondí: "¡Alabado sea el Señor!" Si iba a tener problemas de visión que fueran por visión a distancia y no por visión corta.

¿Cómo es su visión mental? Hágase el siguiente análisis para averiguar cómo usted ve las cosas.

1. Cuando escucho una nueva idea por primera vez, ¿veo el potencial en ese nuevo pensamiento?

(a) La mayoría de las veces. (b) Algunas veces. (c) Pocas veces.

2. ¿ Comparto nuevos pensamientos con otros la mayor parte del tiempo, o por lo general los demás son los que lo hacen?

(a) Comparto ideas nuevas la mayoría de las veces. (b) Comparto y recibo por igual. (c) Los demás habitualmente comparten ideas conmigo.

3. ¿Cómo pienso cuando estoy en un grupo y se produce un nuevo problema que requiere decisión?

(a) Me uno a los demás. (b) Me alegro de que no tengo que tomar decisiones. (c) Soy responsable al alentar a los otros a tomar decisiones responsables.

4. En general, ¿cómo veo la vida?

(a) Difícil. (b) Desafiante. (c) Buena y mala, depende de la situación.

5. ¿Cómo reacciono ante las responsabilidades?

(a) Las acepto. (b) Las dejo pasar. (c) Las rechazo.

Si usted es líder y tiene visión mental a la distancia, sus respuestas fueron probablemente (1) a; (2) b; (3) a; (4) c; (5) b. Si usted es de visión mental corta, sus respuestas probablemente fueron (1) c; (2) c; (3) b; (4) a; (5) c.

Dígalo como podría ser

Cuando las personas buscan ser honestas y desean una comunicación significativa y efectiva, con frecuencia dicen: "Dígalo como es". Recientes escándalos de deshonestidad, corrupción y encubrimiento en las posiciones de liderazgo han forzado al público a pedir a los gritos: "¡Dígalo como es!" Los predicadores suben al púlpito los domingos y con entusiasmo santo comienzan a "decirlo como es". Aún en los Estados Unidos el defensor de los consumidores, Ralph Nader, dice que él "lo dice como es".

En medio de un mundo que grita: "¡Dígalo como es!", déjenme compartir con ustedes un pensamiento de motivación. La próxima vez que desee ayudar a alguien que está en dificultad, pare y piense: ¿Por qué no cambiar su óptica? En lugar de "decirlo cómo es" ¿por qué no "decirlo como podría ser"? Antes de que comience a cuestionar mis motivos, déjeme decirle que no le estoy pidiendo que sea deshonesto. No dije: "Dígalo cómo nunca podría ser". Dije, "¡Dígalo cómo podría ser!"

¿Cuántas cosas buenas pueden suceder cuando usted "lo dice cómo podría ser"?

1. Saca a las personas plagadas de problemas fuera de su presente circunstancia

¿Quién no necesita que le levanten el ánimo en este mundo de desánimo? ¿Quién no necesita un empujón en este mundo de contratiempos? ¿Quién no necesita un golpecito en la espalda en un mundo que nos golpea en el asiento de nuestros pantalones?

Una de las responsabilidades primeras de un líder es alentar a otros. La mayoría de mi trato con las personas sucede en mi oficina en sesiones de consejería. La razón es obvia: deseo sacarlos fuera de su medio ambiente, lejos de sus problemas, a una atmósfera que sea placentera, relajante y que conduzca a una comunicación efectiva.

2. Ayude a la persona a ver las cosas más claramente

No existe mejor manera de cambiar un problema que ayudar a alguien a ver la solución. Muchas veces las personas con problemas se transforman en esclavos de su situación porque no pueden ver otra cosa que problemas. El dicho: "No puedes ver el bosque por causa del árbol" se aplica aquí. Ayude a otros a ver el potencial en todas sus situaciones y circunstancias.

Muchas veces los individuos se sientan en mi oficina y comienzan la sesión de consejería con estas palabras: "Estoy seguro que nunca tuvo que tratar con un problema como el mío". Están deprimidos. Tal vez, nunca se dan la libertad de la indulgencia de sentir un poco de autocompasión. Piensan que su problema es único. Sáquelos de su calabozo de depresión y permítales que vean el sol. Nada hará salir más rápido y efectivamente de una situación mala hacia una perspectiva adecuada que enfocar la atención sobre los elementos positivos del problema.

3. Déle un sueño a la persona

Todos necesitamos un sueño. Muchas personas buenas con gran potencial no van a ningún lado porque no tienen ningún sueño. Mac Davis dice: "No queda más nada que hacer que colgar a un hombre que ya no tiene sueños". Estoy convencido de que algunos ancianos se deprimen y mueren mucho antes de lo necesario porque dejan de mirar al futuro con esperanza y expectativa, y comienzan a mirar atrás al pasado con futilidad y frustración. Un buen sueño es como la crema: está en la parte de arriba.

4. Ayude al individuo a alcanzar su potencial

Cada persona tiene un potencial escondido. Nadie ha llegado a ser jamás todo lo que podía ser. Nadie hará avances importantes hacia el desarrollo y cumplimiento de su potencial hasta que pueda ver sus posibilidades. Ni usted ni yo, ni ninguna otra persona será jamás lo que Dios tuvo la intención que fuéramos hasta que enfoquemos en lo que podemos llegar a ser.

5. Dé confianza a la persona

Uno de los primeros pasos para resolver problemas es establecer la confianza. Cuanto más confianza puede instalar en otra persona, mayor será la posibilidad de que pueda vencer barreras. Cuando las personas tienen el mismo espíritu que expresó el apóstol Pablo "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13) irán siempre en todas las áreas de su vida hacia arriba.

6. Cambie la atmósfera en la cual vive la persona

Se levanta la baja moral. Se destaca la calidad. Las posibilidades son señaladas. Sonrisas en abundancia. El entusiasmo está en el aire. Se piensa en positivo. Las ideas son creativas. Los problemas son escalones. Se establecen metas. Se produce el progreso. ¿Por qué? Porque ¡le han dicho cómo podría ser!