IMAGINACIÓN, Ver antes de Ver


“Todo lo que yo invento, todo lo que yo imagino, quedará siempre más acá de la verdad, porque llegará un momento en que las creaciones de la ciencia superarán a las de la imaginación.” Autor: Julio Verne.

Bastó que transcurriera algo más de un siglo desde que Julio Verne pronunciase estas palabras, para darse cuenta de que la realidad había superado las expectativas, incluso de una imaginación tan fértil y ensoñadora como la suya.

El escritor francés supo intuir y anticipar en sus obras, por ejemplo, la futura existencia de helicópteros, naves espaciales, grandes transatlánticos, Internet, submarinos, ascensores, etc. Y también fue capaz de vislumbrar el descubrimiento de las fuentes del río Nilo, la conquista de los Polos o el  viaje a la Luna.

Cuentan que con apenas once años, escapó de casa para embarcar como grumete en La Coralie; un barco que zarpaba rumbo a la India. Su severo padre trajo de vuelta a casa al pequeño aventurero y, tras reprenderle con rigor extremo, le hizo jurar que de ahí en adelante no viajaría más que en sueños.

La imaginación, si la sabemos controlar y sujetamos su tendencia a la dispersión y al vuelo libre, puede ser una magnifica aliada para nuestra vida. Parte de la realidad, a diferencia de la fantasía, y es capaz de llevarnos a rincones más allá de la razón y de la aburrida lógica de las cosas. A veces, se tratará de escapar de una realidad no deseada, para que engañarse, pero es un arte sutil de evasión.

Con imaginación escapamos hacia mundos en los que somos quienes deseamos ser y en donde siempre nos es posible dominar los miedos y conquistar hasta el más difícil de los triunfos. Sólo los descubridores sin sueños piensan que no hay tierra cuando no se puede ver más que el mar. Eso es la imaginación; ver antes de ver. Adentrarse por una puerta que se abre en la mente y que no sabemos en qué remota o peligrosa estancia acabará, pero a pesar de ello entrar.

Todo lo que te imagines ya existe en alguna parte. Para que se concrete, únicamente ha de mediar tiempo y el  esfuerzo de alguien... quizá el tuyo.

Reflexión final: “No hay reglas de arquitectura en un castillo en el aire. (G.K. Chesterton)

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