Sea su Propio JEFE

Acepte absoluta responsabilidad por todo lo que es usted y por todo lo que será en la vida. No dé excusas o culpe a las demás personas por sus problemas o limitaciones. Evite quejarse de aquello que no le gusta en su vida y comience a hacer algo para cambiarlo. Entienda y acepte que usted es el único responsable por aquellas circunstancias que hoy son parte de su vida. Si hay algo en ella que le gustaría cambiar, en usted está el poder lograrlo. Usted y sólo usted es quien tiene el poder de hacerlo.

Sólo el tres por ciento de los norteamericanos, sin importar cuanto ganan, se consideran a sí mismos como sus propios jefes. Independientemente de si se encuentran trabajando como empleados en una empresa, ellos se comportan como si trabajasen para ellos mismos en su propia empresa. El error más grande que usted puede cometer es pensar que no trabaja para usted mismo. Usted siempre está trabajando para sí mismo. Siempre es el presidente de su corporación personal de servicios, sin importar con quien esté vinculado laboralmente en ese momento.

Cuando usted se ve de esta manera, desarrolla la mentalidad del individuo altamente independiente, responsable por sus acciones, capaz de empezar su propia empresa. En vez de esperar a que las cosas sucedan, hace que ellas ocurran. Se ve como el jefe de su propia vida. Acepta que es la persona encargada de su salud física, su bienestar financiero, su carrera, sus relaciones y su hogar. Esta es la manera de pensar de una persona verdaderamente excelente.

Las personas que han aceptado esta responsabilidad absoluta por sus acciones están intensamente orientadas hacia la obtención de resultados específicos. Ellas desarrollan un alto nivel de iniciativa y generalmente, en el momento de realizar tareas, siempre buscan encargarse de más cosas. Como resultado, se vuelven las personas más valiosas y respetables en sus organizaciones. Continuamente se preparan para ocupar puestos de mayor autoridad y responsabilidad en el futuro. Usted debería hacer lo mismo.

Todo aquel que trabaje para cualquier empresa, debe pensar en sí mismo, no como en un empleado de dicha empresa, sino como un empresario o empresaria cuyo cliente principal, en el presente, es su actual empleador. No podemos continuar con la actitud pasiva de creer que porque contamos con un empleo tenemos nuestro futuro financiero asegurado. Debemos abandonar la absurda idea de creer que no debemos preocuparnos demasiado ya que no estamos trabajando para nosotros mismos.

Debemos recordar que en un mundo laboral tan volátil y cambiante, no hay ninguna garantía que tendremos este cliente el día de mañana. En otras palabras, que contaremos con nuestro empleo. Considere el peligro que tendría una empresa que dependiera exclusivamente de un solo cliente. Entonces, debemos mercadear y posicionar nuestros servicios profesionales de manera que siempre haya demanda por ellos en el mercado.

He aquí una pregunta: ¿Si usted fuera el presidente de su compañía por un día, o fuera completamente responsable por todos los resultados donde trabaja, que cambio haría inmediatamente? Sea lo que sea, escríbalo, haga un plan y comience a realizarlo hoy. Este simple hecho podría cambiar su vida.