MÉTODOS para la Toma de Decisiones


Decidir consiste en elegir la solución que más se ajuste a lo deseado y con menos riesgo entre dos o más opciones dadas para resolver un problema En todas las organizaciones deben tomarse decisiones y llevar a cabo acciones. En ocasiones podemos no decidir adecuadamente por falta de tiempo, por no usar toda la información, por no consultar a las personas debidas. En este apartado aprenderemos a tomar buenas decisiones utilizando un razonamiento previo y ordenado.
1. Valoración de las soluciones aportadas

Llegados a este punto, ya tenemos varias alternativas dirigidas a la resolución del problema, éstas han de ser valoradas antes de decidir por alguna de ellas. Hay varios sistemas para valorar dichas soluciones. Nosotros nos centraremos en la valoración utilizando los criterios.

Ejemplo: Tenemos un problema con distintas soluciones. Observamos que: unas serán convencionales y otras novedosas, unas serán más útiles y otras lo serán menos, unas serán más costosas y otras más baratas, unas serán más factibles que otras. En definitiva, estamos estableciendo los criterios de valoración de las distintas alternativas: en el primer caso valoramos la originalidad, en el segundo estimamos la utilidad, en el tercer caso es el coste económico el criterio elegido y en el cuarto la posibilidad de llevarse a cabo. Es importante saber que no todos los criterios tienen la misma importancia, cada uno tiene un peso mayor o menor en la decisión final.
Ejemplo: Sobrepasar el presupuesto económico disponible nos hace rechazar buenas soluciones. En este caso, el criterio económico prima sobre el criterio “originalidad” o “novedad” Cuantos más criterios tengamos mejores valoraciones haremos y por tanto tomaremos mejores
decisiones. En general, los criterios más usados son: efectividad de la solución, costes y plazos de
realización, aceptación por parte de los interesados (usuarios, empleados, etc.)
2. Toma de decisiones

Así pues, hasta ahora ya tenemos los dos primeros pasos para tomar la decisión:

1º Registrar todas las alternativas.
2º Establecer los criterios de valoración. ¿Cuáles son los siguientes pasos?
3º Eliminar las alternativas que claramente no se ajusten a los criterios de obligado cumplimiento.

Ejemplo: no podemos llevar a cabo una solución que sobrepase un “tope” de gastos por muy novedosa que ésta sea. Debemos entonces disponer de alternativas que tengan en cuenta ambos criterios en la medida de lo posible. 4º Asignar un valor a cada alternativa en cada criterio elegido. Por ejemplo:

“Alternativa 0”: no satisface nada al equipo.
“Alternativa 1”: satisface un poco.
“Alternativa 2”: satisface bastante.
“Alternativa 3”: satisface mucho.

5º Teniendo en cuenta que todas las alternativas son válidas, pero no igualmente valiosas, elegimos la alternativa que satisfaga en un grado mayor cada uno de los criterios. Es decir, decidimos.
¿Hay que decidir siempre?

Cuando hay que tomar una decisión hay tendencia a creer que la elección es más limitada de lo que es en realidad, por eso hay que utilizar un enfoque más abierto.
Ejemplo: Tenemos un problema de fatiga de los empleados por exceso de trabajo. Se consideran como alternativas aumentar la plantilla o aumentar la maquinaria.
Utilizando este ejemplo, el enfoque abierto consiste en aceptar que tenemos más de una opción, según los criterios de valoración usados. Las preguntas que tendríamos que hacernos serían:

¿Necesitamos reducir el trabajo por persona? ¿Podemos ampliar la maquinaria? ¿Podemos
aumentar la plantilla y la maquinaria al mismo tiempo? Este ejemplo pretende dejar claro que antes de decidir es importante estar seguros de que durante el proceso de decisión se han considerado todas las alternativas posibles y sus posibles combinaciones. Pero eso sí, antes o después hay que tomar una decisión y aceptar la situación como efectivamente cerrada
Errores habituales en la toma de decisiones:

• Tener una actitud negativa respecto a las soluciones creativas por lealtad a la norma o por
temor a la no aceptación por parte de los superiores
• Improvisar.
• Decidir y retroceder. Tomar una decisión y, al no ser aceptada, volver atrás.
• Creación espontánea de soluciones. Es decir, aparecen antes las soluciones que el
problema.
• Carambola: se desemboca en lo que se pretendía pero por otros cauces. La solución viene
de modo indirecto