ACTITUDES en la toma de Decisiones

Comportamiento de “adhesión”: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Es decir, escogemos la alternativa sin riesgo, o por lo menos con riesgo conocido, que otras cuyas consecuencias desconocemos.

Comportamiento de “evitación defensiva”: Es imposible encontrar una alternativa sin peligros (conocidos o desconocidos), por lo tanto tomamos una actitud defensiva. En este caso la información puede seguir una de las siguientes alternativas:

Posponer: No hay limitación de tiempo. Se huye de la información que nos obliga a pensar en la
decisión.

“Pasar el muerto”: No hay presión del tiempo y existe la posibilidad de pasar la responsabilidad a otro (jefe, experto, etc.). Buscaríamos aquella información que nos confirme que son los otros quienes tienen que decidir por nosotros.

“Mini-Maxi”: Si no podemos “pasar el muerto” y el tiempo se nos echa encima, normalmente buscamos aquella información que maximiza las ventajas y minimiza los inconvenientes de la alternativa que tenemos que elegir.

Hipervigilancia (parálisis por análisis): Se busca todo tipo de información, no distinguiendo entre la que es objetiva y la que es subjetiva, relevante o irrelevante, favorable o desfavorable, etc. La persona cree que hay presión de tiempo y que debería haber más información concluyente que le ayude a valorar la alternativa

Cuando somos conscientes del riesgo podemos hallar la solución óptima y, si disponemos
de tiempo para encontrarla y evaluarla, buscaremos información objetiva favorable y desfavorable. Estaremos motivados para investigar sobre el riesgo de la acción, la cual analizaremos y seguiremos, modificándola si es necesario. Esta es la actitud que deberemos adoptar siempre a la hora de tomar una decisión.
3. Plan de acción y evaluación

Una vez que se ha tomado la decisión sólo nos queda pasar a la acción, cuyos pasos son:
1. Establecer el tiempo previsto para la consecución de los resultados deseados.
2. Delimitar el objetivo y el límite de tiempo y comunicárselos a las persona interesadas y afectadas por la decisión.

3. Concretar y establecer las tareas de forma gradual.
4. Asignar responsabilidades a cada persona o grupo y hacer hincapié en los resultados
concretos que se espera de ellos.
5. Establecer normas y niveles de calidad de cada tarea.
6. Asignar los recursos (humanos, tiempo, económicos, etc.).
Por otro lado, no podemos olvidar la evaluación, la cual ha de aplicarse al tiempo que la acción. Las
acciones evaluativas sirven para saber:
• si se cumplen los objetivos,
• si hemos empleado el método apropiado,
• si debemos efectuar alguna corrección.
Un error bastante común es la falta de flexibilidad, el negarse a introducir las correcciones indispensables sobre la marcha. Las personas que incurren en este error temen que las correcciones se interpreten como señal de debilidad o como que el plan no era lo suficientemente bueno. Esta actitud es errónea. Aun cuando cabe que una decisión se realice sin tropiezos, una persona prudente ha de planificar por adelantado medidas correctivas que eviten el derroche de recursos preciosos. [índice: "Cómo resolver conflictos"] > SÍGUENOS EN FACEBOOK<